viernes, 10 de mayo de 2013

Reforma de la Ley de Aborto: opinión

EL periodista Arcadi Espada en su blog de EL MUNDO, (09 de mayo).
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elmundopordentro/2013/05/09/un-crimen-contra-la-humanidad.html

Un crimen contra la humanidad.

La diputada Beatriz Escudero se opone al aborto de los fetos donde se detecte discapacidad futura porque no hay que discriminar a los nacidos ni a los no nacidos. Hay que fijarse bien en lo que dice la diputada: no debemos prohibir a un discapacitado que pueda disfrutar de su condición. Sobre actitudes como las de la diputada tendría que proponerse la aplicación de alguna variante de lo que se conoce como crímenes contra la humanidad. A pesar de lo que sostiene Gallardón esta no es una reforma ideológica convencional, que pueda mutarse en la próxima legislatura. Esta es una reforma que rompe el consenso público sobre los derechos humanos en Occidente. Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga. Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores.




martes, 30 de abril de 2013

Profesionales de la salud: "burócratas y geógrafos de valores" (Engelhardt)


Situemos a este autor en su contexto. H. Tristam Engelhardt es un exponente paradigmático de la Bioética contemporánea y representa perfectamente los planteamientos dominantes de la Bioética de los EE.UU., por la que todos los derechos deben quedar subordinados al derecho a la libertad, lo que supone que el principio de beneficiencia debe ceder ante el de autonomía; es representante por tanto de la concepción dualista o personismo que contrapone vida biológica a vida personal, lo que supone la negación de derechos a los no conscientes; dicho de otro modo, se desprecia la naturaleza al considerar que sólo la cultura como técnica o dominación de la naturaleza crea derechos. Este autor jerarquiza a los seres humanos en razón de la posesión o no de la autoconciencia y de la libertad. De este modo separa entre seres humanos biográficos o culturales – como los adultos – de los seres humanos simplemente biológicos, que no tienen derechos – como los niños-.

El ser adulto, consciente y competente, es digno, merece respeto y tiene derechos, en cuanto que sólo el es agente moral, ya que sólo la autonomía atribuye derechos. Sin embargo se niega esa dignidad, respeto y derechos a los seres humanos no autoconscientes (embriones, anencefálicos, niños pequeños) que sólo lo tendrán en función del valor e interés que sobre ellos tenga alguien dotado de autonomía.

Con la señalada expresión, en su obra “Los fundamentos de la Bioética”, se plantea el dilema moral al que deben enfrentarse los profesionales de la salud en una sociedad democrática, pluralista, abierta y con opciones morales en muchos casos enfrentadas.

Un hecho que resulta evidente es que el país protagonista de este proceso ha sido los Estado Unidos. La bioética es un producto típico de la cultura norteamericana. Ello se explica fácilmente por varios motivos. Uno, por el papel hegemónico que esta nación ha tenido en Occidente en todos los órdenes de la vida –económico, político, industrial, científico o tecnológico, etc.- a partir del final de la Segunda Guerra Mundial. Así, también la medicina occidental y todo lo que la rodea ha llegado a estar dominada por el coloso norteamericano. Otro motivo fundamental es que este país ha sido de los primeros que ha tenido que afrontar el problema que produce el pluralismo cuando un mismo hecho tiene que ser enjuiciado éticamente por varias personas con credos morales diferentes, y el respeto que hunde sus raíces en el propio origen de la nación norteamericana. Por ello, la bioética norteamericana es la respuesta al reto planteado por la convivencia en un mismo centro sanitario de médicos, enfermeras y pacientes con convicciones éticas absolutamente dispares.

Como quiera que el consenso moral es prácticamente imposible – sobre todo en las comunidades de donde surge el autor, EE.UU., en que conviven un crisol de razas y religiones - se debe buscar un punto de encuentro, y esto se virtualiza en un consenso jurídico o legal, es decir un pacto para que corrientes antagónicas encuentren los mínimos comunes requeridos para llegar a un diálogo eficaz y que esos mínimos sean legales.

Un aspecto central de la Bioética está precisamente en el reconocimiento de la pluralidad de opciones morales que caracteriza a las sociedades actuales y en propugnar la necesidad de establecer un mínimo marco de acuerdo por medio del cual individuos pertenecientes a comunidades morales diversas puedan considerarse ligados por una estructura común que permita la resolución de los conflictos con el suficiente grado de acuerdo. La elaboración de unos procedimientos de toma de decisiones en las que todos los implicados puedan participar, supone un paso de importancia fundamental. Pero en último extremo, si no hay acuerdo, el Derecho deberá establecer los límites de lo permitido; de ahí deriva la estrecha relación entre la Bioética y el Derecho, entendido como norma de conducta que emana de la voluntad de todos. Las normas jurídicas poseen una evidente relación con las morales, aunque no dependan de la ética para su configuración. En este entorno los Derecho Humanos constituyen a la vez las bases jurídicas y el mínimo ético irrenunciable sobre los que se asientan las sociedades democráticas, siendo su respeto y promoción la mejor pauta para fijar unos criterios, representando el consenso en torno a cuáles son las exigencias de la dignidad humana.

A eso quizá tiende la Bioética, al reconocimiento de la pluralidad de opciones morales existentes, propugnando la necesidad de establecer mínimos acuerdos. Si no hay acuerdo el Derecho debe establecer los límites de lo permitido.

Es en este entorno donde surge la expresión “burócratas que les recuerdan a los pacientes sus derechos y las circunstancias en que sus exigencias puedan quedar limitadas”, lo que supone la existencia de “normas y formulaciones burocráticas” que den en definitiva seguridad jurídica al encuentro entre “extraños morales”. Ello se virtualiza, entre otras, en el denominado “consentimiento informado”, que si bien debe entenderse como un “Proceso”, en realidad, lamentablemente, se ha convertido en estricto y mero “procedimiento”, en definitiva el mero cumplimiento de unos requisitos administrativos obligatorios por Ley – en España recogidos en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, de Autonomía del paciente -, que deviene en definitiva en la denominada “medicina defensiva”.

Por otra parte, ciertamente Engelhardt parte de una semejanza muy gráfica al denominarlos “geógrafo de valores”. Buscando un símil con la geografía (“ciencia que estudia la descripción física de la tierra”), podríamos hablar de una “geografía moral”, que estudiaría la simple descripción moral de las personas. En ella el “observador” aparece como tercera persona, imparcial y objetivo, sin tener necesariamente una “implicación moral” con el paciente, pero comprendiendo, aunque no se comparta, los cuestionamientos morales que puedan plantearse en el sujeto. Ello nos llevaría, incluso, a las consideraciones expuestas por Peter Singer – exponente del utilitarismo – que en “Ética Práctica” señala que “la ética nos exige que trascendamos el yo y el tú para pasar a la ley universal, al universalizable, al punto de vista del espectador imparcial, del observador o como sea que decidamos llamarle”. Aceptando que los juicios éticos deben ser formulados desde un punto de vista universal, se acepta que “mis” propios intereses no pueden, por el sólo hecho de que son míos, contar más que los intereses de cualquier otro. Es decir tener en cuenta los intereses de todos aquéllos a quienes mi decisión afecta, me exige que sopese esos intereses y adopte la línea de acción que tenga más probabilidad de considerar al máximo los intereses de todos los afectados.

Engelhardt lo manifiesta también, - como resalta D´Agostino en “La Bioética como problema jurídico”- al considerar “la incapacidad de la razón para imponer a esta sociedad el reconocimiento de cualquier canon moral llamado a resolver todas las dificultades”, ya que la filosofía moral, tal como se la concibe en la actualidad, no puede disponer de principios guía que permitan regular cualquier tema.



lunes, 22 de abril de 2013

RESPONSABILIDAD MÉDICA, ¿NEGLIGENCIA?

RESPONSABILIDAD CIVIL MÉDICA. RESPONSABILIDAD DEL GINECÓLOGO POR NO HABER DETECTADO LAS ANOMALÍAS QUE PRESENTABA EL FETO MEDIANTE LAS PRUEBAS ECOGRÁFICAS PERTINENTES.

Por su interés enlazamos con la Sentencia del Tribunal Supremo  (Sala de lo Civil) de 14 de marzo pasado por la que se desestiman los recursos formulados contra la Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria, Sección 5ª de fecha 17 de mayo de 2010. Las sentencias por responsabilidad médica, tanto en via penal como civil, son polémicas y discutibles, y ésta no lo es menos.  Destacamos, por ahora, dos párrafos de la misma:

" ... El daño que fundamenta la responsabilidad existe. Estamos ante de una indebida gestión médica del embarazo que impidió detectar a tiempo las malformaciones y que de haberlo hecho hubiera provocado soluciones distintas, al margen de un posible aborto, que no resulta sustancial." (FD 6º)

" ... en el ámbito de la responsabilidad del profesional médica debe descartarse la responsabilidad objetiva, pero no es ese el caso. Lo cierto es que existió una actuación médica deficiente al no detectarse unas anomalías de un feto, y como consecuencia se imposibilitó que el ginecólogo pudiera proporcionar a la progenitora la información adecuada a la que tenía legítimo derecho." (FD 9º)

viernes, 19 de abril de 2013

Roberto Colom: “Controlar al científico es una estupidez y un suicidio intelectual”

Enlazamos con una interesante entrevista al Catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid, Roberto Colom, en "Tercera Cultura".

Reproducimos la siguiente pregunta que se relaciona con la libertad de investigación:

"4. Hace no mucho que fallecieron dos estudiosos de la inteligencia: Rushton y Jensen. Su trabajo fue objeto de acoso púbñico y académico, pero colegas suyos como James R. Flynn o usted mismo, defienden su honestidad y reivindican la “discrepancia noble”. ¿No le parece paradójico que a estas alturas tengamos que seguir apoyando la libertad de investigación, como si fuera un lujo?

No me parece paradójico sino ridículo. Concuerdo con Michael Brooks cuando demuestra, en su excelente libro ‘Radicales libres’ (The Secret Anarchy of Science), que se debe liberar a los científicos para investigar. Ahí reside el avance en la investigación y los resultados de los que nos beneficiamos los humanos. Controlar al científico es una estupidez y un suicidio intelectual. La sociedad confía en ellos, pero a algunos ‘intelectuales’ y ‘representantes sociales’ les fascina controlar, quizá porque no saben hacer otra cosa, quién sabe."

Es ya lugar común el planteamiento de una cuestión determinante: ¿Todo lo que es posible tecnológicamente se debe hacer? ¿Hay que poner límites?, y si los hay ¿cuáles deben ser?

A este respecto enlazamos con un artículo en el que se analiza la libertad de investigación en España.

miércoles, 17 de abril de 2013

Gómez-Batiste: Carta en defensa de Gómez Sancho


Sra Brígida Mendoza Consejera de Sanidad Gobierno de Canarias

Barcelona, 15 de Abril de 2013

Sra Consejera de Sanidad:

He recibido con sorpresa y malestar la noticia de la jubilación forzosa del Dr Marcos Gómez-Sancho como Jefe de Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Dr Negrín, de las Palmas, por la aplicación automatizada de una norma de carácter administrativo.

Conocí al Dr Gómez-Sancho en Diciembre de 1989, cuando recaló en Barcelona tras una sólida formación en Cuidados Paliativos en el Instituto de Tumores de Milán. Desde entonces, hemos compartido todas las etapas del desarrollo de los cuidados pliativos en España y en América Latina.

Marcos Gómez-Sancho creó y desarrolló en Las Palmas un Servicio de Cuidados paliativos de excelencia, con un sistema integral de atención para enfermos avanzados, que ha atendido miles de enfermos, con una calidad de atención excepcional, un equipo comprometido y competente, enorme impacto de calidad, reconocido cotidianamente por enfermos y familias, y que es un referente internacional y para todos nosotros. También fue el promotor más destacado del Programa de Cuidados Paliativos de Canarias, que es un referente en España y América Latina, y cuyos logros han sido en gran parte debidos a su impulso decidido.

Marcos Gómez y su equipo han formado a miles de profesionales, y su impacto ha sido enorme en España y América Latina, a través de todo tipo de publicaciones, su posición en la Facultad de Medicina, y su gran influencia como Presidente del Colegio de Médicos de las Palmas y desde la Organización Médica Colegial, desde donde ha impulsado propuestas formativas y de mejora de temas tan relevantes como la comunicación, la ética de la atención, los aspectos culturales, la atención del duelo, y un sinfín de aportaciones que han mejorado la atención a enfermos avanzados y sus familias. Sin ninguna duda, el Dr Gómez-Sancho ha sido el médico que ha tenido mayor influencia en el desarrollo de los Cuidados Paliativos en nuestro país, admirado y respetado por todos cuanto le conocemos y hemos aprendido de su enorme sabiduría.

Con una sólida autoformación cultural, ha impartido conferencias - legendarias - sobre los aspectos culturales y musicales de la atención paliativa, aderezadas con una impactante puesta en escena que nadie olvida.

En resumen, un pionero comprometido, u n médico muy competente, y un líder muy sólido, con una trayectoria de servicio impecable y una dedicación impresionante, y un icono de los cuidados paliativos en el mundo.

La aportación Dr Gómez-Sancho no depende de su edad reglamentaria de jubilación, porque tiene un enorme valor añadido de carácter intangible, que ha crecido precisamente con su maduración profesional y personal. Sus compromisos con la Sanidad Pública y el desarrollo de los cuidados paliativos son inagotables. Ha sido un embajador excelente de su servicio y de la Sanidad de Canarias, y es tal vez quien haya aportado mayor prestigio nacional e internacional a su sistema de salud.

Es por todas éstas razones por las que una jubilación forzosa de carácter burocrático administrativo es inconcebible, ya que ninguna razón justifica que Marcos Gómez sea relevado, estando en plena forma. Es posible que ustedes mejoren con ésta medida alguna cifra infinitesimal de sus indicadores de gestión, pero la pérdida en valor es de enorme cuantía. Hay muchas fórmulas de resolver el encaje de profesionales de tanto valor, se trata de aplicar principios básicos de respeto por los profesionales, una gestión orientada a las personas, y una evaluación más acertada del impacto de las medidas.

Nosotros no practicaremos ésta medida, porque no se puede prescindir de alguien tan competente. Seguiremos contando con Marcos Gómez como un ejemplo ético y un activo enorme, y mientras quiera y pueda será un referente excepcional para todos nosotros.

Atentamente,

Xavier Gómez-Batiste Alentorn

Director , Observatorio Qualy / Centro Colaborador de la OMS para Programas Públicos de Cuidados Paliativos. Instituto Catalán de Oncología.
Cátedra de Cuidados Paliativos. Universidad de Vic.
Xgomez.WHOCC@iconcologia.net