"Los hombres dejan de entenderse porque el significado de las palabras ya no tiene la misma relación con las cosas, porque los hombres han cambiado los significados a su arbitrio"
Tucídides

miércoles, 3 de mayo de 2017

DEBATE SOBRE LA GESTACIÓN SUBROGADA EN MILLENNIUM



Por fin un debate pausado y serio sobre la gestación subrogada. Es un tema polémico, ciertamente, pero precisamente por eso deberían plantearse las cuestiones con mesura y reflexión, pero, lamentablemente los  foros que he tenido la oportunidad de ver y escuchar no eran sino jaulas de grillos, donde nadie escuchaba a nadie. Sin embargo, todo lo contrario ocurrió con el debate nocturno de Millennium de TVE (@millennium_TVE), moderado por el excelente profesional Ramon Colom(@colomesmatges) que sabe imponer su mesura, ayudado en este caso por la presencia de unos excelentes profesionales, que tenían mucho que aportar a este tema, manteniendo siempre el tono adecuado en un debate que fue muy enriquecedor.

No obstante, tanto por parte de las personas que a favor estaban de la gestación subrogada como por parte de la única que en contra se manifestaba, eché en falta – el tiempo es limitado y el tema inabarcable -que se profundizara sobre las para mí claras diferencias y matices que hay que establecer entre la gestación subrogada y el vientre de alquiler.

Hace tiempo que distingo entre ambos supuestos, ya que entiendo que son muy diferentes: En la gestación subrogada la madre se limita a gestar, es decir accede a que el óvulo fecundado de otra madre que no puede hacerlo, - en suma, no puede desarrollar el embrión en su interior no obstante haberse fecundado el óvulo -, anide en su endometrio (la gestación comienza cuando el óvulo fecundado anida en el endometrio y  ocurre en un período que abarca desde los 7 a los 14 días después de la fertilización, en su medio natural), sirviendo por tanto como mera receptora, para su desarrollo, de un ser distinto a la misma. La carga genética, salvo escasísimos matices, es la de los padres naturales. Sin embargo, el vientre de alquiler tiene un cariz muy distinto: la mujer es fecundada, entiendo que artificialmente – espero – por un progenitor, pero el hijo que va a gestar es completamente suyo, porque el óvulo que se fecunda le pertenece, es en definitiva la madre desde luego desde el punto de vista genético.

Las consecuencias de una y otra son radicalmente distintas. En la gestación subrogada la madre gestante, dejando de lado cuestiones sentimentales evidentes, obvias e innegables, es un tercero. En el vientre de alquiler, la madre gestante es la madre natural y plena, y por tanto se desprende de “su” hijo una vez finaliza la gestación. Matices hay muchos, y más de los que se nos pueden ocurrir, pues la casuística puede ser incontable, pero no deja de ser cierto que en este último supuesto se produce una simple compraventa de un hijo. No nos engañemos, se hace difícil poder pensar en generosidad y altruismo cuando una madre se desprende de su propio hijo, y resulta obvio que se le tiene que dar algo a cambio para que lo haga. Es por ello que estos supuestos se centran sobre mujeres con necesidades económicas y materiales, y es por eso también que este supuesto me parece éticamente incorrecto y rechazable. Se puede plantear también si es éticamente correcto el primer supuesto, el de la gestación subrogada “stricto sensu”, ciertamente, pero a priori la gestación subrogada obedece a su propio nombre y en este caso no acudimos a la compraventa como forma de tener descendencia, (incluso aquí la denominación de vientre de alquiler ampararía más correctamente la realidad), y el cuestionamiento ético sobre si debe o no haber ánimo de lucro en la madre gestante puede y debe plantearse, pero ya hemos acotado claramente el terreno donde establecer tales cuestiones.

 El supuesto que hemos denominado compraventa de niños, puesto que la madre - insistimos, no es meramente gestante, sino que es la madre natural – se ve obligada por contrato a desprenderse de su propio hijo, por necesidad, nos sitúa en el borde del precipicio. Las parejas que acuden a este supuesto conocen de antemano que ese niño tiene una madre natural, - cosa que no ocurre en la gestación subrogada ya que como hemos dicho la madre gestante se limita a ubicarlo en su seno - y resulta difícil y extraño entender que se desprenda del mismo si no es por una necesidad que tiene que ser ajena al orden público, puesto que es objeto del contrato algo que está fuera del comercio de los hombres.

 

domingo, 12 de febrero de 2017

La polémica sobre la maternidad subrogada

Interesantísimo artículo de la periodista Elisa Beni en ElDiario.es sobre la maternidad subrogada, gestación subrogada o vientres de alquiler (hasta su imprecisa denominación lleva al equívoco según elijamos una u otra) que reproduzco. Interrogantes jurídicos, éticos, sociales, económicos trascienden este tema, y no es una cuestión de ideología, por mucho que se empeñen algunos, como ya expresé, en este mismo sentido, sobre el aborto, en entradas anteriores.

RES EXTRA  COMMERCIUM

"Por motivos que sólo pueden responder a los intereses concretos de algunos grupos, esta semana nos hemos visto inmersos en una campaña furibunda que pretende la aceptación normal y plena de los vientres de alquiler. Este debate ha sido incluso metido con calzador en el congreso del Partido Popular, convirtiéndolo así en algo prioritario y necesario de forma artificial.
No voy a entrar a analizar el conjunto de intereses personales y empresariales que están detrás de esa campaña lobbistica precisamente porque lo que me aterroriza de todo esto no es el planteamiento agresivo de los que buscan cumplir sus deseos a toda costa -soy capaz de asumir hasta dónde puede llegar el egocentrismo humano- sino la pasividad y falta de reflexión de una gran parte de la sociedad que asiste, como si no fuera con ella, a este avasallamiento intelectual y moral. Como siempre, la falta de moral de algunos puede triunfar por la no implicación de buenas gentes que no terminan de ver, más allá de los argumentos manipuladores, qué es lo que nos jugamos como humanidad en este tipo de cuestiones.
No se cómo hemos llegado a la falta de músculo moral que impide a muchos aceptar que, como poco, una cuestión como el alquiler de vientres humanos para gestar a niños procedentes de material genético diverso tiene unas implicaciones éticas que no se pueden sustanciar en un debate ramplón sobre la libertad individual de unos a cumplir sus deseos y la falsa libertad de otros para comerciar con cualquier cosa.
Es evidente que yo estoy en contra de la explotación reproductiva, pero no estoy hablando ahora de cuál sea la posición que se adopte, sino de la necesidad absoluta de que todos seamos conscientes de que se trata de un debate en el que nos jugamos mucho más que la felicidad de una pareja infértil o de un matrimonio homosexual.
El fin no justifica jamás los medios.
Deberían hacer copiar millones de veces este básico aserto moral en esos colegios y universidades en las que ya sólo nos ocupamos de instruir según las necesidades del mercado sin formar ciudadanos críticos capaces de afrontar la complejidad de algunas cuestiones vitales.
El fin no justifica los medios, por lo tanto no debemos debatir, en este caso tampoco, sobre la bondad o no del fin. No debemos debatir sobre si está bien que una pareja homosexual pueda realizarse con la paternidad. No debemos debatir sobre si una pareja infértil a la que otros métodos científicos ya no le sirven será más feliz si obtiene su ansiada criatura del vientre de otra mujer. No. Debemos debatir sobre los medios. El cuestionamiento moral y ético se debe realizar sobre los medios, en este caso sobre la utilización del vientre de las mujeres para gestar hijos de terceras personas mediante la renuncia por contrato a cualquier otro tipo de derecho sobre ellos y con el añadido de anular su posibilidad de cambiar de opinión e incumplir el contrato, siquiera mediante penalización.
Hasta el momento existe un consentimiento común en la sociedad en el hecho de que existen las res extra commercium, es decir, las cosas que quedan fuera del comercio. Esto incluye los órganos humanos, las personas, la sangre, el semen, los óvulos y, por lógica, debería incluir los úteros de las mujeres y las gestaciones de seres humanos.
El debate que quieren soslayar los potentes grupos de presión interesados en una aceptación acrítica de una cuestión de gran calado debería considerar que tal regulación abre la puerta a graves consecuencias jurídicas y que pone en cuestión bases éticas y morales que afectarían a esa y a otras cuestiones que quizá los ciudadanos que asisten pasivamente a este debate no contemplan.
El planteamiento neoliberal que convierte los deseos en libertades individuales que pueden ser satisfechas a cualquier precio es una trampa que nos lleva a la cosificación de los seres humanos, niño y madre gestante, que son objeto de comercio.
Si los deseos individuales mudan en derechos, abrimos la puerta a enormes problemas.
Si la libertad se resume en la elección de una cosa, entramos en un terreno moral en el que todo vale.
No se trata de un tema ideológico sino de concepción de la dignidad del ser humano. Es por ese motivo por el que tanto desde posiciones de izquierda y posiciones feministas como desde la moral católica se llega a la misma conclusión en esta cuestión.
El debate es grave y profundo y, además, no es un debate que constituya una prioridad de la sociedad española como podría serlo el de la eutanasia -también complejo- que es aparcado una y otra vez. Pensemos por qué algunos políticos irreflexivos consideran que esta es una decisión que puede tomarse a la ligera -y eso incluye a Ciudadanos, a un sector del PP y a Errejón y algunos que otros de Podemos- y quién está empujando para abrir una puerta que puede traernos graves perjuicios como sociedad".

lunes, 6 de febrero de 2017

ERROR FATAL EN INSEMINACIÓN

El Supremo ha confirmado el fallo de la Audiencia de Las Palmas que en mayo de 2016 condenó al Instituto Canario de Infertilidad (ICI) a resarcir con 315.000 euros a una mujer que acudió con su marido a ser inseminada de éste, pero dio a luz gemelos de padre desconocido.
En declaraciones a este periódico realizadas este lunes, tras adelantar el domingo en exclusiva CANARIAS7 la sentencia del Supremo, la madre de los gemelos ha señalado: "Ha sido un proceso muy duro".
Numerosos medios de comunicación se han hecho eco de la resolución judicial.
Como se recordará, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite el recurso presentado por el Instituto Canario de Infertilidad (ICI), una clínica privada de fecundación in vitro de Las Palmas, contra la sentencia de la Audiencia de Las Palmas que en mayo del año pasado, en trámite de apelación, condenó a la entidad a indemnizar con un total de 315.000 euros a una vecina del sudeste de Gran Canaria y a sus dos hijos gemelos, por el error colosal con el que fueron concebidos: en 2007, ella acudió al ICI para ser fecundada con el semen de su marido –que no podía hacerlo de forma natural, pues estaba vasectomizado– . Ella entregó sus óvulos y él su esperma –extraído de sus testículos mediante  una biopsia realizada por un urólogo–, pero en algún momento hubo una fisura en la cadena de custodia. El cigoto introducido en el vientre de la mujer fue generado por semen desconocido. Crió a gemelos con el esperma de un donante anónimo.
En consecuencia, sus hijos no sólo no son de su pareja, sino que ni ella ni los gemelos, un niño y una niña que actualmente tienen 13 años, sabrán nunca quién es el padre.
¿Cómo se descubrió que el padre no era quien creía serlo? Era la pregunta del millón, y estuvo sin respuesta hasta que el pleito llegó a la Audiencia: en el hospital, una enfermera le había revelado a él que los hijos no podían ser suyos. Era imposible, pues los padres eran RH positivo y los bebés RH negativo. Pero se lo calló.
La desgracia adquirió dimensiones estratosféricas cuando, a los dos  años de matrimonio, en enero de 2009, la pareja se separó –al parecer por cuestiones no relacionadas con el secreto– y ella interpuso demanda de guarda y custodia y alimentos contra quien suponía que era el padre de sus hijos. El 16 de junio de 2009, en la vista judicial de la demanda, él aportó un certificado de Balagué Center que deniega su paternidad sobre los gemelos. El juez lo confirma con un análisis forense de ADN, y deniega a la madre cualquier auxilio.
Tuvo que criar a los niños sola, y bajo acusación de adulterio.
NOTICIA DE CANARIAS 7

miércoles, 4 de enero de 2017

LA SEDACIÓN PALIATIVA NO ES EUTANASIA



Hace pocas fechas salió a la luz la noticia relativa a Larraitz Chamorro, guipuzcoana de 40 años que ha pasado la última década a merced de los cuidados de su familia y sus médicos a causa de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que le impide ser capaz de valerse por sí misma. Su situación ha alcanzado una cota crítica ya que ni siquiera es capaz de tragar y no puede mover más que el cuello. Por esta razón, Larraitz pidió al Centro para la Discapacidad IZA de San Sebastián en el que está ingresada que le administraran la sedación paliativa, un proceso mediante el cual se le reduciría progresivamente la consciencia para poner fin a la situación de sufrimiento que padece a causa de su enfermedad. Sin embargo, su ruego ha sido desestimado por las autoridades sanitarias, que alegan que la paciente aún es capaz de mantenerse viva por sus propios medios.

A raíz de esa noticia señalé en mi cuenta de twitter @germenbioetica la cada vez más imperiosa necesidad de una obligatoria y seria formación en bioética para los profesionales sanitarios y un adecuado Comité de Ética Hospitalaria, que tuvo cierta repercusión como consecuencia de poder encontrarnos ante una terrible confusión, establecer como iguales la sedación paliativa y la eutanasia. No cabe ninguna duda que la gran mayoría de los profesionales conocen perfectamente la diferencia entre ambas, pero también es cierto que la confusión de términos, así como el temor de algunos a cometer una ilegalidad, llevando al extremo la medicina defensiva, provoca situaciones como la descrita en que, a la vista de los hechos expresados en la noticia periodística, obviamente, se confunde la sedación paliativa con la eutanasia.

Existen multitud de textos explicativos al respecto  (SECPAL tiene una muy buena Guía que es frecuentemente citada), porque es un tema muy bien estudiado por los profesionales preocupados en un tema tan delicado y trascendente.

En la situación de enfermedad terminal concurren una serie de características que son importantes no sólo para definirla, sino también para establecer adecuadamente la terapéutica. La enfermedad  terminal tiene como elementos fundamentales: la presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable; la falta de posibilidades de respuesta al tratamiento; los síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes; el gran impacto emocional en el paciente, la familia y el equipo terapéutico. La atención sanitaria al final de la vida se fundamenta en tres contenidos prioritarios: control sintomático y cuidados de confort, respeto al paciente y al entorno familiar, y la necesidad de un marco ético en la toma de decisiones.

La sedación es una de las medidas terapéuticas empleadas en la asistencia a los pacientes con enfermedad terminal, legalmente permitida y éticamente aceptada si se sitúa dentro de la buena praxis médica.

La sedación paliativa es la disminución deliberada del nivel de conciencia del enfermo mediante la administración de los fármacos apropiados con el objetivo de evitar un sufrimiento intenso causado por uno o más síntomas refractarios. Puede ser continua o intermitente y su profundidad se gradúa buscando la el nivel de sedación mínimo que logre el alivio sintomático.

Para evaluar, desde un contexto ético-profesional, si está justificada la indicación de la sedación, es preciso considerar los siguientes criterios:  La aplicación de sedación paliativa exige del médico, la comprobación cierta y consolidada de las siguientes circunstancias: a.Que existe un sufrimiento intenso causado por síntomas refractarios;  b.  Que  el  enfermo  o,  en  su  defecto  la  familia,  ha otorgado  el  adecuado consentimiento informado de la sedación paliativa; c.  Que el enfermo haya tenido oportunidad de satisfacer sus necesidades familiares, sociales y espirituales.  

La Ética y la Deontología Médica establecen como deberes fundamentales respetar la vida y la dignidad de todos los enfermos, así como poseer los conocimientos y la competencia debidos para  prestarles una asistencia de calidad profesional y humana. Estos deberes cobran una particular  relevancia en la atención a los enfermos en fase terminal,  a quienes se les debe ofrecer el tratamiento paliativo que mejor contribuya a aliviar  el  sufrimiento,  manteniendo  su  dignidad, lo  que  incluye   la  renuncia  a tratamientos  inútiles  o  desproporcionados  de  los que sólo puede  esperarse  un alargamiento penoso de sus vidas.

Existe una clara y relevante diferencia entre sedación paliativa y eutanasia si se observa desde la Ética y la Deontología Médica. La frontera entre ambas se encuentra en la intención, en el procedimiento empleado, y en el resultado. En la sedación se busca disminuir el nivel de conciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente. Apreciar esta diferencia es fundamental.


Para la sedación terminal debe existir consentimiento explícito del paciente o delegado (en caso de incapacidad del paciente, por representación del familiar o tutor legal, de acuerdo a los valores y deseos que habitualmente ha manifestado el paciente a la familia o al equipo). Se tendrán en cuenta, en el paciente no competente, los Documentos de Voluntades Anticipadas o las Directrices Previas expresadas por el enfermo y recogidas en el Historial Clínico. El consentimiento no debe entenderse sólo como un documento escrito. El consentimiento verbal puede ser suficiente, pero se considera imprescindible que quede registrado en la historia clínica. Partiendo del respeto al principio de autonomía y a los deseos del paciente, en la etapa final de la vida, el objetivo prioritario debería ser el alivio del sufrimiento y no la salvaguarda de la vida cuando ya no hay posibilidad alguna de supervivencia, máxime recordando la doctrina del doble efecto. En situación de enfermedad avanzada y terminal, no debería permitirse el sufrimiento del enfermo por miedo a adelantar la muerte, como consecuencia siempre indirecta y nunca intencionada. La falta de comprensión de lo anterior ha llevado en ocasiones a la obstinación terapéutica, con un gran sufrimiento del paciente y de su familia.  


Finalmente, es importante recordar que la responsabilidad del equipo sanitario recae sobre el proceso de toma de decisiones que se adoptan para aliviar el sufrimiento y no tanto sobre el resultado de su intervención en términos de vida o muerte.